8 de mayo de 2012

¿Me cuentas un cuento?


¿Me cuentas un cuento? Necesito que me protejas.

Acurrúcate a mi lado y envuélveme con tus brazos. Hace mucho frío ahí fuera. Los problemas son mucho más grandes lejos de estas sábanas. Las tristezas, más duraderas.

Yo sólo te pido que sigas aquí, que esperes a que me duerma. Hoy me da miedo el aire. La soledad me ha llegado rodeado de personas y no sé cómo decirle que no la necesito. Te necesito a ti. Necesito tus caricias, tus sonrisas, tus palabras tranquilizadoras. Ven a mi lado. Me da igual el disfraz que te pongas. No me importa que me digas lo que sientas y lo que piensas, pero por favor, en este momento lánzame una cuerda que me ayude a salir un segundo.

Ya se me olvidó esa estúpida idea de que soy perfecto. La máscara de malo del cuento dejó de serlo y me da miedo que no vuelva a acompañarme. Ahora me conoces como lo que soy, un mortal más. Ni soy tan increíble como pensabas ni tan santo como me vendía. Pero es que, ni siendo yo muy diablo has dejado de confiar en mí.

Ven, por favor. Te regalo mi catálogo de sueños. Me he pasado la vida soñando, y cuando los sueños se gritan se cumplen. Si te quedas aquí, no lo necesito. En él hay algunas sombras dulces y otras oscuras. No uses la ruleta, decide la que quieres y te hará disfrutar como ha hecho conmigo. Si quieres, también puedo regalarte mis manos. Yo no te las aconsejo, han cargado algunas mentiras. Y es que, me han querido con locura, pero a veces, esa locura no me ha valido a mí.

Si quieres, también, el cuento te lo puedo contar yo. Tú quédate a mi lado y duerme tranquila que a veces hasta escucharte hablar en sueños me basta. Nunca he sabido acabar de una manera elegante.

Ya sé todo lo pequeño que soy. Tú guárdame el secreto y estaré contento. No me dejes huir, no me dejes esconderme. Ayúdame a levantar la cabeza frente a mis miedos. No permitas que nadie robe mis recuerdos, mis felicidades.

Necesito que me protejas. ¿Me cuentas un cuento?

3 de mayo de 2012

Crónica de una muerte anunciada


Así fue. Minuto 90 de partido. Falta en la media luna del área local. Tira Beñat, toca el poste y gol. El tercero en 180 minutos. Ese fue el fin del derbi sevillano. Con él, se fue la ilusión de una hinchada aún esperanzada con arañar esa sexta plaza que se aleja definitivamente.

El partido, como suele ser en los derbis, no tuvo demasiado. El Sevilla comenzó mandando como era lógico por sus presuntas aspiraciones así como por su condición de local. En el minuto cuatro ya se había adelantado con gol del vallecano Negredo. Sin embargo, parece que solo fue de nuevo el espejismo de un equipo empeñado en caerse cada vez que alza la cabeza a Europa. La primera parte transcurrió con dominio del balón sevillista y con falta de acierto en los metros finales. El Betis, por su parte, se limitó a esperar y a ver venir los acontecimientos muy bien posicionado. En el minuto 42, falta en el borde del área. Chut del vasco Beñat al palo del portero, toca en la madera y dentro.
La segunda parte tiene un resumen bastante simple. El Betis juega con los nervios y las imprecisiones de un Sevilla atenazado. Corre más, es más listo, y lo que casi siempre resulta fundamental. Tiene esa chispa de suerte necesaria para ganar. Como hemos dicho con anterioridad. Otra falta al borde del área en el minuto 90 con el mismo resultado que la de la primera mitad. Fin de la historia. Son cosas de fútbol. Lo que lo hace a veces tan imprevisible y tan bonito a la vez.

Sin embargo, la derrota del Sevilla hoy es mucho más que eso. Lo de hoy ha sido la conclusión de una temporada desastrosa y que se veía venir debido a una pésima planificación.
Muchos somos los sevillistas que volvemos hoy a casa desilusionados con un equipo que parece haber caído por completo. Una plantilla sin alma, o sin la calidad suficiente, para cumplir unos objetivos demasiado ambiciosos a principio de temporada. Aun así, el enfado del sevillismo no es debido a esto. Lo que a muchos sevillistas nos cabrea es el hecho de que se nos siga “vendiendo la moto” con un ciclo más que acabado. Mirando uno por uno los jugadores de esta plantilla, y las ventas y los fichajes de las últimas temporadas, lo que es necesario es empezar de cero. Hace falta una renovación de verdad. No las medias tintas de los dos últimos veranos.
Para empezar, un entrenador que sea capaz de inyectar pasión y ganas por una profesión y unos colores. Que cuente con una de las mejores canteras de Europa y que desborde sevillismo por los cuatro costados. No hace falta que diga de quién hablamos.
Por otro lado, el sevillista pide claridad. Que no pretendan vendernos al nuevo Dani Alves cada vez que fichamos un lateral derecho mediocre. O mejor, que se olviden de decirnos que el entrenador pide una plantilla corta para apoyarse en la cantera, y por otro lado vendamos al delantero que más goles ha metido en los últimos años en el filiar por un millón de euros y al resto de los canteranos los siente el entrenador domingo tras domingo en el banquillo. Eso no le vale al sevillismo. El aficionado de verdad no pide ver finales ni ganar títulos. El SEVILLISTA lo que pide es que once guerreros se rompan el pecho por este escudo y esta camiseta. Y eso, lamentablemente, hace ya bastante tiempo que no lo vemos.

Sin embargo, el deporte es algo cíclico. Hoy estás arriba y mañana puedes caer. Llevo casi 15 años yendo cada domingo al Sánchez Pizjuán y he visto a mi equipo desde arrastrarse por los más tristes campos de la segunda división hasta ganar títulos a nivel europeo y mundial. Este año ha tocado la cruz. El año que viene volveré a sacar mi abono en el Gol Norte de Nervión con la esperanza de disfrutar con mi equipo. Y animaré cada partido en ese estadio al que me llevaba mi abuelo de la mano con sólo 6 años. Y es que, el sentimiento que se puede tener pos unos colores y un escudo están muy por encima de los resultados. Por eso, ¡ahora más que nunca SEVILLA FÚTBOL CLUB!



22 de abril de 2012

Recuerdos de una futura tarde olvidada

Y allí seguíamos. Tirados como dos adolescentes que se creen adultos, pero que se ilusionan casi con la misma facilidad del niño de la canción del barquito. La plaza semicircular tenía la perfecta pendiente para estar tumbados recibiendo los rayos del sol a la vez que mirábamos la majestuosidad de la torre. “Oh, donna mía” te dijeron mientras disfrutabas del refresco. Tú, te limitaste a sonreír con la inmensidad de tus labios y regalaste a ese pobre de amor y dinero una de las mitades de su rompecabezas.

- ¡Qué te gusta hacerte el falso poeta! – me susurras al oído – Deja de escribir y ven conmigo. Aún nos quedan muchos sitios que rememorar.
- Ahora voy. Adelántate que me quedan un par de líneas. Un cierre para la historia.

Mientras te alejas te miro, tan llana y tan atractiva como siempre. Te agachas y te desnudas los sueños mientras te atas los cordones. Siempre ha sido tu especialidad la de regalar alegría allá por donde vas. Menos mal que no sabes que de vez en cuando te robo una pizca. Enfrente de mi escritorio guardo todo lo que necesito.
Me levanto y corro a tu lado. Nos esperan unos hombres de azul remando y una foto en la plaza del famoso robo.

- ¿Será el mismo gondolín de la otra vez? – te digo a la vez que te alcanzo.
 - No te empeñes e que todo sea igual. Han pasado años. Cada cosa tiene su momento.

Saco de nuevo el blog y anoto:
“Ahora que la adolescencia nos mira con añoranza le digo que no se vaya. Que me gustaría ser de nuevo un poco más niño.”
Fdo. El del arte por el arte.

11 de abril de 2012

El rey de las cosas pequeñas

Queridos necios:
Hace un par de semanas, mi amigo Mario Romero me contó que había ido a ver un monólogo y que le había encantado. Cuando le pregunté que quién era el autor, me sorprendió escuchar el nombre de Luis Piedrahita. Y es que, durante varios años, ese “canijo de gafas y flequillo en la cara” había sido mi humorista favorito en noches de “El Club de la Comedia” o en aquellos ratos de radio con Pablo Motos en “No somos nadie”.Sin pensármelo dos veces, me dirigí al Teatro Quintero a comprar un par de entradas para la actuación de la noche siguiente. Quería volver a disfrutar del humor que apasionaba a ese niño de 15 años que yo sabía que no andaba tan lejos.
Yendo para allá, me acordaba del mítico monólogo de los juguetes playeros o de aquel otro de los frutos secos. Aunque hacía tiempo que andaba bastante desconectado de los pasos de Luis, ni su trabajo podía haber cambiado tanto, ni mi sentido humor era tan distinto al de entonces.
Al día siguiente, allí estábamos nosotros. En la fila tres del teatro. Cuando Piedrahita salió al escenario, volvió a aparecer el rey de las cosas pequeñas frente a mí. Ese humor inteligente, ingenioso y completamente blanco. Capaz de producir carcajadas a partir de los objetos más insignificantes o aparentemente menos llamativos. Fue más de hora y media en la que él solo llenó el escenario con sus palabras y sus gestos.
No sólo fue humor por diversión. Hubo momentos en los que incluso hizo pensar al público con alguna reflexión como ya había hecho en algunas actuaciones de “El hormiguero”.Al terminar, una larga y cálida ovación colmaron el trabajo de un humorista que parece no envejecer nunca.
Nosotros, volvimos a casa un poco más niños y recordando que quién nos hace reír es un cómico. Quien nos hace pensar y luego reír es un verdadero humorista.

Para acabar, aparte de los ya enlacades, tres de mis monólogos favoritos.
Un abrazo.








"Un cacahuete flotando en una piscina...
¿sigue siendo un fruto seco?"

Luis Piedrahita

21 de marzo de 2012

Premios Liebster


Para toda persona a la que le gusta escribir y ser leído, cualquier tipo de reconocimiento le supone gran alegría, a la vez que una grata sorpresa. Y esto, es lo que me pasó al conocer que David Martínez y su blog Ave de Paso habían considerado este rincón de internet digno de estar seleccionado entre sus Premios Liebster.
Estos premios, para todos aquellos que no los conozcan, son una iniciativa mediante la cual se reconoce el trabajo de un blogger por parte de otro blogger. Cualquier persona que haya sido galardonada anteriormente, está en el derecho de seleccionar sus cinco blogs favoritos y otorgarles este simbólico premio. De esta manera, se pretende crear una cadena que dé a conocer distintos y variados blogs. Las únicas normas que debes seguir si resultas premiado, son las siguientes:

- Copiar y pegar el premio en el blog enlazándolo con el blogger que te lo ha otorgado.
- Premiar a tus cinco blogs favoritos con la condición de que tengan menos de 200 seguidores y dejarles un comentario en sus entradas notificándoles que han ganado el premio.
- Confiar en que continúen la cadena premiando a su vez a sus cinco blogs preferidos.

Aunque son muchos los blogs que sigo y la mayoría de ellos podrían llevarse este premio, son sólo cinco a los que puedo premiar. Espero que cualquier persona que pase por aquí se digne a visitarlos porque en ellos podrá encontrar cosas muy interesantes.

- El Fregonero. Como él dice, “Otro simple punto de vista.” En este blog, Carlos García nos muestra su particular visión de lo que es el mundo. En él, podemos encontrar desde sus primeros textos con quince años a la mayor veracidad periodística en la actualidad.

- Carnívoro cuchillo. Blog atrevido, inconformista y, sobre todo, muy literario de un futuro buen periodista. Si quieres escritos que te hagan pensar y reflexionar, es el sitio que buscas.

- Disparatarium. Aquí, podéis encontrar lo que supone el banco de pruebas de todos los proyectos de MMNogales. Cultura, teatro, opinión y alguna que otra locura son las bases de un blog, que por mucho que piense su creador, nunca estará en crisis.

- El alma de un trovador. Un trovador era aquel que se dedicaba a contar las hazañas de los grandes héroes, alguien que se dedicaba a entretener con música e historias. Muchas de estas personas, en algún momento añorarían ser los protagonistas de sus historias. Ángel ha conseguido serlo.

- Ave de Paso. No podía faltar entre mis premios. Blog trotamundos de un futuro filólogo inglés. Viajes, recomendaciones, vivencias, relatos, pensamientos y aventuras por el mundo.

7 de marzo de 2012

Cuaderno de Bitácora

Martes 10 de enero de 2012 1652. Todo sigue igual. Una noche más el segundo de a bordo toma el mando de la pluma y el papel:

La mar parece calmada. Por el ventanuco del camarote del capitán veo el agua muy tranquila y azul. A lo lejos se ve algún tramo turbulento y oscuro, pero eso ya lo hemos pasado y queda superado.
El viento arrecia, unas veces a favor, otras de costado. Lo único imprescindible es que los marineros sigan siendo capaces de recibirlo de la manera correcta. De momento, en ese aspecto me encuentro tranquilo.
El rumbo permanece constante. No niego que durante la travesía hayamos hecho algún circulo sin sentido, pero es preferible desandar lo andado y afianzar la dirección apropiada.

La tripulación sigue indecisa, temerosa, a veces incluso un tanto desubicada. Desde que el capitán nos dejó, no ha sido nadie capaz de llenar ese hueco. Es complicado encontrar alguien que sepa tanto de navegación y que conozca cada uno de los rincones de este navío.
Sin embargo, la tripulación decidió que lo mejor para el devenir de esta aventura era prescindir de su labor. La mayoría de ellos, entre los que me incluyo, han navegado con él durante años, y vieron el empeño y el esfuerzo que hizo por que el barco no se hundiera en los peores momentos. Fue capaz de entregar casi su vida por la defensa de una guerra que a veces se le escapaba de las manos. Hubo puertos en los que tuvo la posibilidad de bajar y naves más poderosas que le ofrecieron la capitanía; pero él, prefirió seguir.

No obstante, el capitán era una persona complicada. Todavía hay parte dentro de los mandos que no tiene muy claro si era una persona buena o mala. Personalmente, mi opinión es que probó lo que se siente al ser malo y le gustó demasiado como para ser capaz de evitarlo en el transcurso de su vida.

Ya lo echaron de su otra nave. Se llevó años ocultando en el fondo de la bodega sus más oscuros secretos, y hubo un momento en el que necesitó explotar. Ese gesto le honra, y puede que incluso por eso, los marinos hermanos le mantienen un cariño que él sabe que no merece. Una vez la otra nave lo había abandonado, salieron a relucir los errores y las injusticias cometidas con esta tripulación. Por una vez intentó ser honesto casi desde el principio, y creo que no le salió por miedo a ser abandonado en puerto.

Y allí se quedó. Aun lo recuerdo con la cabeza entre los brazos y el miedo en las pupilas. Sus dos navíos, sus más fieles compañeros durante años, decidieron prescindir de él. En el fondo sabía que era lo justo, pero se llevó varias estaciones lamentándose por ello.

Desde entonces, son pocos los mensajes en botella mandados por el viejo capitán. Según nos contó en uno de ellos, decidió empezar de cero. Compró un bote y navego durante días con la necesidad de redimirse de lo ocurrido. Al parecer, encontró un pequeño barco en busca de marineros, y desde entonces parece que las cosas le van mejor.
Decidió presentarse a la tripulación como lo que es: un navegante cansado, con ganas de encontrar un barco que explorar y unos mares que surcar. No ocultó su historia, y se arriesgó a no ser aceptado en su nueva aventura. Sus errores del pasado le han hecho crecer, y aunque las cicatrices en su piel aún son visibles, los remiendos son casi tan buenos como los que estamos utilizando nosotros en la nave.

¡Mucha suerte capitán!

20 de enero de 2012

Trabajo de Periodista (1): Entrevista a Antonio Luna

Queridos necios:
Después de 3 años de carrera, parece que por fin nos piden que realicemos algo parecido a lo que presumiblemente será nuestro futuro. La tarea, realizar una entrevista a algún personaje conocido. El contexto, el que cada uno de nosotros quisíesemos.
Por supuesto, yo busqué alguien conocido en una de mis pasiones, el Sevilla Fútbol Club. El elegido, el canterano Antonio Luna. Espero que os agrade el desarrollo de la entrevista:


Tras seis meses de cesión en los que el canterano sevillista disfrutó de los minutos en primera que necesitaba para crecer, a finales de mayo, Antonio Luna volvía a la capital hispalense con la ilusión de ganarse un puesto en la plantilla sevillista. Sin embargo, la convocatoria con la selección española sub 20 para disputar el mundial durante el mes de agosto, provocó que no pudiese realizar la pretemporada con el equipo y ganarse la confianza del nuevo técnico, Marcelino García Toral.
La temporada comenzó, y los partidos se sucedieron sin que viésemos al natural de Pedrera siquiera en las convocatorias del Sevilla. Gracias a su trabajo y esfuerzo, parece que poco a poco va entrando en los planes del míster y va disfrutando de minutos.
Debido a esto, y a las ganas de conocer un poco más su pasado y sus sensaciones con respecto a la temporada, nos pusimos en contacto con él. Antonio, por su parte, estuvo dispuesto desde el primer momento a ser entrevistado y se mostró encantado de poder colaborar en el pequeño proyecto de un humilde estudiante de periodismo.

P: Comenzamos la entrevista con la idea de conocer un poco más a Luna. Llegas al Sevilla de niño muy joven, ¿cómo se produce esa llegada?
R: Fue tras un partido amistoso que jugamos la selección Peloteros de la Sierra Sur, donde yo jugaba, contra el Sevilla. Le llamamos la atención dos compañeros y yo a Pablo Blanco, director de la cantera, y a raíz de ese partido estuvimos varias semanas entrenando con el Sevilla hasta que llegamos a firmar.

P: ¿Quién era tu jugador favorito de la niñez y en quién te has fijado para formar tu estilo de juego?
P: La verdad es que no he tenido ningún ídolo en concreto, pero sí que es verdad que siempre me ha llamado la atención Ronaldinho por sus genialidades imposibles. Respecto a mi estilo de juego, por mi demarcación, siempre ha sido un referente para mi Roberto Carlos. Creo que ha sido uno de los mejores futbolistas en su posición de todos los tiempos.

P: Si con 19 años estabas ya jugando en primera división, ¿qué equipos de los escalafones inferiores te has saltado?
R: He pasado por todas las categorías inferiores del Sevilla menos por el primer año de juveniles. Esa temporada salté directamente a liga nacional.

P: De toda tu carrera, ¿Cuál ha sido el momento más duro?¿Y el más feliz?
R: El momento más duro, sin duda, fue mi primer año de filial, cuando empecé la temporada jugando de inicio y, de repente, por decisión técnica no volví a participar más hasta pasados 4 meses cuando cesaron al entrenador. El más feliz, lógicamente cuando salí campeón de la Copa del Rey con el primer equipo del Sevilla.

P: A pesar de jugar en primera división, sabemos por los que te conocen que eso no te ha cambiado y que sigues muy unido a tu familia y a tus amigos de siempre. ¿Qué podrías decir sobre esto? ¿Tienes miedo a que el futbol te cambie?
R: Para nada tengo miedo. En este aspecto tengo las cosas muy claras porque sé que sin el apoyo de mis familiares y amigos no hubiera llegado a la élite. Se lo debo todo a ellos y, pase lo que pase en un futuro, va a seguir siendo así.

P: Cuando te dice el mister que juegas de titular la final de la Copa del Rey en el Camp Nou, ¿qué es lo que pasa por tu cabeza?
R: Fue de los momentos más especiales de mi corta carrera. En pocos segundos se me pasaron por la cabeza muchos momentos vividos en la cantera en 10 años.

P: De todos los aspectos futbolísticos, ¿Cuál considerarías que es tu fuerte? ¿Cuál otro mejorarías?
R: La competitividad creo que es uno de mis fuertes y mi falta de concentración en momentos puntuales es algo que debo mejorar.

P: Volviendo a la actualidad, ¿Cómo te encuentras en este momento?
R: Ahora mismo, después de varios meses sin participar y entrar en juego, me encuentro lógicamente en el mejor momento de la temporada porque el míster esta confiando en mí. Espero que con trabajo y perseverancia esta situación no cambie (cruza los dedos y rie).

P: ¿Te ha perjudicado mucho el no poder hacer la pretemporada con el Sevilla por estar con la selección española?
R: Una vez ha pasado todo, es más fácil hablar, pero sinceramente creo que sí me ha perjudicado un poco, porque no he podido competir con mis compañeros por un puesto y ha sido un mes en el que no he podido empaparme de la filosofía y estilo de juego que proponía el míster. Por lo tanto, es algo que llevaba de desventaja respecto a mis compañeros.

P: ¿Qué destacarías de la forma de trabajar del técnico actual del Sevilla FC?
R: Pienso que es un entrenador con las ideas muy claras y bastante trabajador, y esto nos afecta positivamente a nosotros.

P: De la actual plantilla del Sevilla FC, ¿Cuáles son los jugadores con los que tiene mayor afinidad?
R: La verdad que tengo buena relación con todos, pero evidentemente con algunos sí tengo un poco mas de afinidad, como con mis compañeros que conozco de cantera: Luis Alberto, José Campaña y otros como Alexis y Coke.

P: Por tu pasado en el Sevilla Atlético, conoces a la mayoría de los jugadores de allí. De todos ellos, ¿cuál crees que es el más capacitado para dar el salto al primer equipo?
R: A día de hoy, pienso que el que está un poco más cerca del primer equipo es Luis Alberto. El club tiene muchas esperanzas puestas en él y seguro que con la calidad que tiene, en poco tiempo lo tendremos como un fijo en la primera plantilla.

P: ¿Qué balance haces de lo que va de temporada? Tanto personal como del equipo.
R: En lo personal, ahora estoy contando con la confianza del míster y estoy teniendo minutos. Cosa que antes no tenía. Por lo tanto, es positivo. En el aspecto grupal, estamos metidos en la zona de arriba pero por circunstancias no estamos todo lo alto que debiéramos. Pienso que tenemos mucho margen de mejora, así que a trabajar.

P: ¿Crees que cuida el Sevilla a su cantera tanto como se dice?
R: En general, en la mayoría de las canteras de futbol españolas, no se por qué, parece que ser canterano es perjudicial en vez de beneficioso. Nos cuesta más trabajo llegar a la élite en nuestro club de toda la vida. Por otra parte, si tienes la suerte de alcanzar el primer equipo y afianzarte, es mucho más meritorio y más gratificante.

P: ¿Es posible que la próxima temporada te veamos jugando lejos de Nervión?
R: Si el futuro es impredecible en esto del futbol, mucho más ahora. En este momento solo quiero pensar en el presente, seguir contando con oportunidades y, si puede ser, seguir en Sevilla muchos años más.

P: Un jugador como tú, sevillista desde pequeño, ¿qué siente cuando se acerca el que puede ser tu primer derbi como integrante de la plantilla?
R: Si tengo la oportunidad de estar en el derbi, va a ser otro de mis sueños cumplidos. Para un canterano y sevillista como yo, una de las cosas más importantes y más ilusionantes es poder disputar un derbi en primera división.

P: ¿Cuál es tu sueño futbolístico para los próximos años?
R: Mi sueño para los próximos años es afianzarme en la primera plantilla del Sevilla, ganar con mi club los máximos títulos posibles y seguir contando para la selección.


*****

Para terminar, aprovecho estas líneas para darle las gracias a Antonio por hacerme tan fácil el trabajo y para desearle mucha suerte en el partido de mañana. Un abrazo.




"Dichoso el que le gustan las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo."
Benito Pérez Galdós

3 de enero de 2012

La ciudad

En la ciudad, los ojos de esa mujer tras el cristal y la luz roja consiguen intimidar a un muchacho que pasa la veintena. Ese descaro, esa fuerza. Como un pez que navega en un mar inmenso y que sabe por lo que lucha y lo que busca.
Un niño amanece, deja de dormir, deja de soñar mientras la bombilla roja de la planta baja del bloque se apaga tras ocho horas de lucha e inhibición.
En la ciudad, una familia vuelve a la gran guerra y se esconde tras una estantería. Los ojos de una posible anciana miran tras la cortina en la que se ve la realidad más allá de su cautiverio. Vislumbra las tropas. Es capaz de ver las estrellas en los brazos y como caen constelaciones tras los enormes estruendos.
En la ciudad un hombre cruza la acera y se adentra en ese mundo bajo una fina lluvia, escondido en las profundidades de su capucha. Las gotas que caen se mezclan con el humo del ambiente.
Un camarero que no vende alcohol muestra donde adquirir un encendedor y suspira porque no es de su agrado todo lo que envuelve su trabajo. -“Acordarse de vivir”- se dice a sí mismo.
Alguien anda, perdido en divagaciones y extractos mientras cualquiera cae en la mayor de las tranquilidades de un cacahuete. Todo tan pequeño pero tan inmenso a la vez. Una gota, una luz, un visitante perdido, una reflexión, una farola. En la ciudad alguien está viviendo una experiencia mágica mientras dos calles más abajo aparece corriendo una ambulancia por exceso de ignorancia.
Millones de bicicletas reinan las avenidas, las aceras. Un visitante sorprendido busca sin suerte los frenos ante lo que parece una colisión inminente. Es inevitable.
En la ciudad, reina la ley de la doble moral. A nadie le importa lo que cualquiera pueda hacer mientras esto no le afecte personalmente. Los ojos desencajados de algunos turistas a ciertas horas de la madrugada son un claro ejemplo de ello. No es el frío, que también lo encuentras fácilmente en la ciudad. Es, otra cosa.
Calle abajo andan cientos de personas. Son muchas las soledades que se buscan cada noche. Da igual el aspecto que tengas, nadie estará pendiente de ti.
En la ciudad puedes entrar en el que quieras. Hay uno para ti si te apetece tener de fondo el mejor y más antiguo estilo de reggae. Hay otro si lo que quieres es que te entren ganas de salir a bailar. Piensa y busca tu estilo. Una vez dentro, solo tienes que apretar el cigarrillo entre los labios hasta sentirlo casi como parte de la boca.

En la ciudad, un catalán generoso de esfuerzo y de palabras les cuenta a sus espectadores: “A ellos les da igual como seas aparentemente. Aquí, en la ciudad, todos sois personas iguales”.

(Mi regalo del nuevo año para los cinco, espero que os guste)

14 de noviembre de 2011

No tittle 1

“Sonríe, que estás mucho más guapa”. Esa fue la despedida. No fui capaz de decirte nada más. Tú te limitaste a mirarme con esos ojos tristes y a darme un pequeño beso en los labios. En ese momento no sabía si salir del coche o bajar las escaleras. Era todo demasiado complicado. Terminé haciendo ambas cosas a la vez, sólo que en días distintos.
Cuando conseguí salir del todo, caminé durante largo rato. Pensando, meditando, imaginando… En definitiva, soñando por capítulos. Recordé el instante en el que como los dos niños curiosos que éramos, acariciamos nuestros cuerpos y descubrimos que ya nada sería por vez primera. Qué lejos estaba, pero qué nítido y que claro lo veía. El lugar, el día, la hora. Tu sonrisa. Tus labios. Después pasé a esa noche entre llantos y sollozos. Inventamos hasta un lenguaje al más puro estilo de la Maga y Horacio, nuestro glíglico particular. Ahí hablaron los que laten. Yo lo sabía y tú lo sabías.
Mi mente volvió a volar, y aterrizó en una noche con olor a primavera. Tus ojos morenos estaban asustados. Te sentías invadida, superada por la situación. Sólo tuve que pedirte que te dejaras convencer, que pasaras esa noche conmigo. Te acordaste de lo que me dijiste mientras conducías y no te convenciste una, sino dos noches seguidas.
Luego me remonté a nuestra conversación sobre el camino tomado. Nunca llegué a saber si era o no el correcto. Si existían más caminos posibles, si estos eran los correctos. O si, aun habiendo otras sendas a tomar, había decidido caminar por la correcta, aunque todas fuesen capaces de aportarme algo positivo. En definitiva, la ambigüedad de una conversación en el lugar y momento adecuados.
Al llegar a mi destino, mientras me ahogaba en mis propias lágrimas, esa misma incógnita de siempre. ¿Es posible que me pase la mano por el pecho y me corte? Posiblemente me equivocara, tal vez fue tan premeditado que incluso fui capaz de engañarme a mí mismo. Todo era tan frágil como la rutina de amarnos. No creo que tuviésemos que ser los héroes de una novela perfecta. Ya teñimos de llanto un par de capítulos. Quizás no fuese tan frágil tu costumbre de amarme, quizás me equivoqué. Es más, quizá seas tú la que ahora está equivocada.

23 de octubre de 2011

Punto de inflexión

Los pubs están a rebosar, el segundo de hierba va de mano en mano y la conversación existencial fluye dentro del grupo. La luz anaranjada de las farolas se mezcla con el tono azul de los coches de policía parados a ambos lados de la plaza. Azul, como aquel vestido que me encantaba y que solo te ponías cuando había algo que celebrar. ¿O era verde? No, perdón. Verde eran tus ojos. Esas dos pequeñas almendras de luz, esos relámpagos. No puedo creer que a estas alturas llegue a dudarlo. Me pongo a pensar y recuerdo aquellas tardes de césped y parque. Un perro se nos acercaba y jugábamos con él como si fuésemos la pareja más feliz del mundo. Poco después, me tumbaba sobre ti y notaba como mi corazón latía desde los dedos de los pies hasta la punta de mi nariz. ¡Siempre lo ha hecho demasiado fuerte!
El litro de cerveza ha perdido casi toda la fuerza. Lo había notado hace ya un par de “buches”, pero ando hipnotizado mirándote el pelo. Una rasta más, te haría aún más dura. Como duro me sentí el día que aprendí a hacer las maletas. Dejé de ser aquel niño cobarde con miedo a volar. Recogí todo el fuego que aún conservabas en las manos y me marché. Me daba miedo cruzar la calle que llevaba al olvido, pero los cambios son necesarios y de nuevo tus ojos fueron los que me suplicaron que me marchase.
Me pregunto qué andarás haciendo ahora. No sé si irás camino de la Universidad o del trabajo. Me gustaba que todo fuese un torbellino. Como decía uno de esos poetas actuales. “Yo me mantengo con las pocas cosas que yo tengo y con los pocos sueños que yo sueño, con las pocas cosas que me dabas tú.”

Me miras y me sonríes. Me pides que te bese y vuelvo al mundo real. Olvidaba que todavía estás aquí.

18 de octubre de 2011

Avancemos

Siempre me he considerado una persona intrépida, apasionada en todo lo que hago. Sin embargo, para muchas cosas sigo siendo muy pequeño, o muy cobarde, y me niego a intentarlas por miedo a decepcionarme al no ser capaz de cumplir expectativas.

Una de esas cosas es la de escribir sentimientos. Si os fijáis, aquellos que entréis por aquí con cierta asiduidad, al principio todos los artículos no eran más que la narración de algún acontecimiento. Esto podía ser llevado mejor o peor, podía estar hecho de una manera más o menos acertada, pero era más fácil. Era complicado no parecer vulgar porque simplemente me negaba a enmarañar las cosas más allá de lo que se podía apreciar a simple vista.

Más adelante, conforme esta idea iba avanzando, iba indagando un poco más en las profundidades de mi instinto. Entradas como “te miré” o “desilusión” eran un poco más personales, más mías. Eso me daba miedo. No quería hacer público aquello que rondaba mi cabeza y podía hacerme sentir débil o vulnerable.
Por el contrario, eran los artículos de los que más orgulloso me sentía. Podía releerlos y suspirar porque era eso lo que quería decir, y esa la manera en la que deseaba expresarlo. No importaba tanto si gustaba o no.

Aun así, siempre ha quedado un tema pendiente. Eso tan complejo pero a la vez tan simple. Eso que alguna vez hemos sentido todos pero que siempre he sido incapaz de plasmar. Un par de folios en sucio, unos archivos de Word en la papelera de reciclaje y una decena de extractos son todo lo que ha dado de sí mi creación literaria en este aspecto. Como decían los poetas de la experiencia: “no escribo sobre mi experiencia, pero me baso en ella a la hora de inspirarme.”

A partir de ahora, a ver que sale…

7 de octubre de 2011

Camino

Una mochila, un saco de dormir, un par de pantalones, varias camisetas, unas deportivas y algunas mudas limpias. Eso era todo lo que necesitaba.
Era fácil. 115 kilómetros a pie y cinco días de aventura. A mi lado, el de casi siempre. Con su gran bolsa a la espalda y la misma sonrisa estúpida con la que yo entré en el aeropuerto. Volvíamos a ser dos adolescentes que salían por primera vez de casa, o esos niños pequeños a los que les permiten, por fin, salir a jugar solos al parque.
Y eso es lo que fuimos. Los “niños” sevillanos. Allá donde íbamos siempre éramos los “niños”. Pocos jóvenes por libre vimos en el camino Sanabrés. Eso nos hacía sentirnos orgullosos. Orgullosos de lo que estábamos haciendo. Esos 20-25 kilómetros diarios de cuestas los disfrutábamos como si de un reto se tratase. La juventud, inexperiencia y el ansia por sentirnos libres nos hacían salir cada mañana mucho antes de que saliera el sol. La aventura era aún mayor si existía el riesgo de perderse por no ver las flechas amarillas. Nos encantaba bromear con el bosque completamente oscuro y los ruidos de la naturaleza.

Conforme avanzaban las mañanas, íbamos conociendo un poco más nuestro entorno y a nosotros mismos. Sabíamos cuando llegaban los momentos de agotamiento, y lo que debíamos hacer para animarnos mutuamente. Creo yo que pocos caminantes se dedicasen a cantar la canción de “la vida pirata, la vida mejor” durante las largas horas de camino; o que se saltasen una valla para hacerse unas fotos subidos a un columpio. Éramos “los niños”, teníamos que demostrarlo.
También disfrutamos con los sellos. Cualquier escusa era buena para poner uno. Un bar, una gasolinera, una farmacia… Dudamos hasta de pedirle uno a un “Auténtico Abuelo Gallego”.
En eso consistía nuestro camino: disfrutar, ilusionarnos, entusiasmarnos. Una cabra en mitad del paso, o una vaca, daba pie a sacar corriendo la cámara de fotos y echar unas risas.

La llegada a Santiago fue una satisfacción enorme. El abrazo en el que nos fundimos al pisar la plaza, la demostración de que unidos, siempre habíamos sido más fuertes. Ya estaba hecho.

********

En esas cinco jornadas de travesía compartimos experiencias con varios peregrinos. La amabilidad y el compañerismo de todos ellos es el regalo más preciado. Manolo, Lola, Susana y Marisa. Los cordobeses y las gallegas durante los primeros días. ¡Qué pena que fuesen pocas jornadas! Ellos nos enseñaron el espíritu peregrino de verdad. Sus consejos, experiencias y ayuda desinteresada hicieron que este pequeño mundo que supone el Camino de Santiago nos enganchara plenamente a Enrique y a mí.



PD: la finalidad del viaje era encontrarse. El resultado creo que fue aún mejor: Descubrir que no estaba tan perdido como pensaba.

Un abrazo.



"Cada peregrino encuentra en el Camino de Santiago su propio milagro"(Anónimo)

22 de septiembre de 2011

Una noche de hace un par de meses (Esa voz)

Hoy me he decidido. Una felicitación ha sido la escusa perfecta para escuchar una voz que echaba mucho de menos. Esa voz que siempre ha sido sincera. Esa voz que me mostraba su cariño con una sonrisa a la vez que decía: “¡Ay miarma, que cansá estoy!”

Una voz que hasta hoy se ha mostrado comprensiva, incluso agradecida por la forma de explicar mis esotéricos por qués. Esa voz dulce, quemada por el paso del tiempo y algún que otro palo que estoy seguro que no se merecía.

Hoy me he decidido. Al descolgar, la misma pregunta de siempre. Eso me ha llevado a respirar y pensar realmente lo que quería decir. Y es que esa voz se ha sorprendido de que fuese la suya la que quería escuchar. Esa voz que me ha vuelto a demostrar con hechos y palabras que las puertas de su casa siempre estarán abiertas para mí.

Esa voz se ha preocupado casi exclusivamente en saber como estoy. Como me va todo. Esa voz, como siempre, no ha mostrado que se siente un poco sola. Hoy era un día importante, y es que no era la única a la que felicitar. Esa voz ha empezado con una sonrisa sincera y ha cerrado la conversación con un “gracias” que no creo que mereciese. Espero que al igual que a mí, la conversación le haya hecho sentirse un poco más feliz.

Esa voz me ha demostrado que después de todo, en contra de lo que pienso muchas veces, no todo el mundo se dedica a juzgar. Esa voz casi ni necesitaba escuchar una escusa. Esa voz era capaz de poner la mano en el fuego y hacerme ver que el único que necesitaba una explicación era yo.

Esa voz me ha hecho soltar una lágrima. Esa voz ha sido capaz de regalarme unas gotas de alegría. Una mezcla extraña entre pena, añoranza y melancolía que al final me ha hecho sonreír.

Esa voz ha conseguido que me sienta un poco más feliz. El cariño que he tenido y tengo a esa voz ha sido el motivo por el que he tardado tanto en dar señales de vida. Me daba miedo pensar que ya no era mutuo.

Esa voz es prácticamente imposible que llegue a leer esto. No creo que el movimiento de sus labios reproduzca estas líneas. Aún así, he sentido la necesidad de agradecerle todo lo que ha hecho y aún hace por mí.

Al acabar, ha sido ella la que me ha regalado ese susurro, no yo. Que injusto me ha parecido. Por eso, como no soy de llamar dos veces: GRACIAS.


"El agradecimiento es la memoria del corazón."
J.B. Massieu

6 de septiembre de 2011

Agua

Aquí estoy de nuevo. Caminando como un pequeño indigente que no sabe cuál es su destino ni el rumbo que debe tomar. Los pies descalzos, un par de gotas de agua resbalando por la frente y una toalla al hombro.
Me agrada notar como las plantas de mis pies quedan marcadas en la arena a la vez que camino. Es como el rastro que vamos dejando con cada uno de los actos de nuestra vida. Parece que todas son semejantes, pero si te fijas bien te das cuenta de que cada una de esas pisadas es un mundo; tan iguales y tan diferentes todas.
En este momento no hay teléfono móvil, ni niños gritando a mí alrededor. De fondo, noto la brisa y las olas al romper a escasos metros de mí. Como dijo Baudelaire: “¡Hombre libre, tú siempre preferirás el mar!” Me siento vivo, me siento libre. El viento me despeina a su propia voluntad y llega a hacerme incluso cosquillas en las partes de mi cuerpo todavía húmedas.
De repente, algo inesperado. Unas finas gotas caen sobre mí. Miro al cielo y rio. A lo lejos, veo como las familias van recogiendo sus cosas y se dirigen rápidamente al paseo marítimo.
“¡Si es sólo agua!” – pienso para mí.
¿Cuántas veces me habrán repetido eso? “Es sólo agua.”
¿Qué querrán decir? ¿Qué es para ellos el agua? Para mi es todo y nada a la vez. Es una forma de vivir, una forma de disfrutar de la vida. Cada día me alegro más de que el narrador que cuenta mi historia escribiese con mayúsculas en cada una de las hojas de su novela esa palabra. Ese elemento.

Estoy ya empapado. ¿Qué más da mojarse un poco más?
Salgo corriendo y me zambullo en la inmensidad del mar. No veo hacia donde me dirijo. Tengo los ojos cerrados y me limito a hacer lo que más me llena: fluir por ese elemento acuoso en el que me encuentro.
El vaivén del oleaje resulta gracioso. Es como si intentase hacerme más difícil la prueba.
Cuando llevo varios minutos adentrándome, aminoro la marcha y acabo por detenerme. Miro al cielo y veo como son la luna y las estrellas las que se encuentran sobre mí. No es posible. Hace un momento era de día y las nubes nos mostraban toda su fuerza. ¿Habré nadado más de lo que pensaba? Es extraño.



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… De repente, un ruido me despierta. Ha sido sólo un sueño. ¡Y qué sueño!
Bueno, todavía es tarde, me queda rato para dormir.
Vuelvo a cerrar los ojos y de nuevo ese ruido. ¿Qué será? La ventana está abierta. Me asomo y encuentro la fuente del sonido. Son las olas golpeando las rocas.
Tenía que ser el agua. ¡Siempre es el agua!

20 de julio de 2011

Me gusta, no me gusta.

Me gusta:

Me gusta ir por la vida como el malo del cuento. Siempre me ha gustado esa máscara.
Me gusta sufrir en el agua rodeado de guerreros. Me gusta saber que nunca estoy solo en esa inmensidad de líquido.
Me gusta mirar retratos antiguos, acostarme tarde y amanecer cuando el día me lleva varias horas de ventaja.
Me gustan los viajes que no se planean. Sin fecha ni destino. Me gusta ser yo quién organice mi locura y tener algún que otro majadero a mi lado.
Me gusta creer en la suerte, los anuncios de Coca-Cola y las películas de auto superación.
Me gustan los paseos por el barrio de Santa Cruz. Sólo o acompañado. Ya sea en la imaginación del teclado, ya sea con una antigua nueva amiga.
Me gusta que mi “yo” de doce años sea capaz de levantarse de sus propios errores mejor de lo que yo lo hice en su momento. Además, me gusta ser su cómplice y aliado cuando se equivoca.
Me gusta saber que de año en año, en contra de lo que he dicho muchas veces, también se mantengan las amistades y el cariño. Me gusta que se acuerden de mi sin saberlo el día que más lo necesito.
Me gustan las estrellas. Un cielo repleto y una luna grande. Me gusta llamarlas y bailar un vals antes de que el día le gane la partida a su brillo.
Me gusta saber que las amistades sinceras existen. Es de las pocas cosas que tengo claras en mi existencia. Me gusta su cariño y su entrega.
Me gusta cerrar los ojos, intentar sentir los latidos del corazón y ver como pretenden acompasar su respiración a la mía. Me gusta que casi nunca puedan.
Me gustan los domingos soleados en Octubre. Me gusta llevar el equipaje bajo el brazo y la ropa blanca inmaculada.
Me gusta poder valorar los pequeños detalles. Recogerlos, almacenarlos y ser capaz de que me vuelvan a sacar una sonrisa mucho después.
Me gusta enfrentarme a un folio en blanco. Me gusta empezar a escribir con una idea y que al final el resultado haya desvariado tanto que no me sirva para nada y acabe todo en la papelera.
Me gustan las miradas cómplices. Me gusta sentirme importante y querido.
Me gusta sonreír cuando no me apetece. Casi siempre tiene un efecto positivo en mí y en los que están a mi alrededor. Me gusta aceptar que hay veces que puedo estar de bajón. Me gusta confiar en mí y saber que soy capaz de vencer lo que sea.

No me gusta:

No me gusta la lluvia ni llevar paraguas. No me gusta bañarme en el mar. Me aburre un verano de semanita en la playa y tardes de piscina.
No me gusta ser tan incoherente en la mayoría de mis actos. Odio dar palos de ciego y arramplar con las personas que están a mi alrededor.
No me gusta estar tan perdido. Bueno, es posible que lo que no me guste es que se note tanto lo desorientado que estoy.
No me gustan los cambios ni las despedidas. Odio sentirme vulnerable ante este tipo de cosas.
No me gusta que la gente crea conocerme. Que no tengan en cuenta los porqués y que se crean con el derecho de juzgar o valorar.
No me gusta que me utilicen como escusa. No me gusta que justifiquen de esta forma su manera de actuar.
No me gustan las personas falsas e hipócritas. Por eso un saludo mío siempre es un saludo de verdad. No creo en eso de las mentiras piadosas. La única piedad es para esa persona que dice la mentira, ya que se niega a afrontar la verdad.
No me gusta la inseguridad. El sentimiento de inferioridad que acompaña cada uno de los momentos de mi vida, que me prohíbe llorar por sentirme débil, pequeño, frágil.
No me gusta estar pendiente del qué dirán.
No me gusta que la gente piense que los consejos son para tomarlos. Los consejos no son para seguirlos, son para tenerlos en cuenta única y exclusivamente. No me gusta pedir consejos para saber lo que quieres. Me gusta pedir consejos para saber lo que quiero.


Y no pretendo yo con esto dar lecciones de maneras
ni pretendo ser Don Bueno ni venderme como tal
pero hay veces en la vida en que es mejor decirlo claro
y yo ya estaba un poco arto de escuchar y de callar

(El puchero del hortelano – No me gusta)

11 de julio de 2011

Diálogo (1)

- Bueno tío, no le des más vueltas, tampoco es para tanto – dijo a la vez que dejaba de nuevo el vaso en la barra.
- ¿Cómo que no es para tanto? ¡Era tan fácil! - aulló mientras levantaba la cabeza y se le veían los ojos rojos y brillantes.
- Mira, a ver. Las cosas no se planean. Tú mejor que nadie sabes que por más que te propongas ser perfecto o agradar a todo el mundo, siempre existirá alguien a quien, aunque sea inconscientemente, le causes más daño que beneficio.
- Lo sé. Entiendo perfectamente lo que me dices. Pero, es inevitable que siga revolcándome en los porqués, que me niegue a asumir esos cambios que me pillan por sorpresa.
- Mira amigo, voy a decírtelo una sola vez, así que estate atento. Los cambios son necesarios en la vida. Sé que tú eres especialista en negarlos, y que sigues empecinado en mantener esa dichosa puerta abierta; pero hay circunstancias que te obligan a avanzar. Hoy simplemente debe servirte para darte cuenta de que no, que no vuelve. Pero no por orgullo, ni por soberbia. Simplemente ya no es ese el sitio en el que encajas. Nada en esta vida permanece quieto, todos avanzamos. Por tu propia salud mental, por amor a ti mismo, despréndete de lo que ya no merece estar en tu vida. En referencia a lo de la puerta, deja que pase el tiempo y brinda conmigo.
- Salud – exclamó antes de chocar los vasos y dejar que el whiskey le iluminara el alma.
- Cambia la cara. Y disfruta, coño. Que la vida son dos días, y éste ya te lo llevan de ventaja.

25 de junio de 2011

FCom 2010/2011: Momentos

A falta de los exámenes finales que les quedan a muchos de nosotros, con la salida multitudinaria del miércoles pasado, podemos dar por finalizado el curso de 2º de periodismo en la FCom. Era algo que llevábamos deseando bastante tiempo y al final creo que me da incluso pena el hecho de que haya acabado. Y es que, son muchos momentos, muchos instantes, muchos amigos los que están ahí y que durante estos próximos tres meses no van a poder estar tan cerca como durante el resto del año. Pero bueno, de cualquier manera, todos necesitábamos un descanso, y seguro que volveremos a finales de septiembre con el mismo buen ambiente de siempre.

El curso se planteó de una manera un tanto extraña. Nosotros, un grupo de aproximadamente 20 personas, casi todo chicos, nos añadimos a una clase prácticamente hecha, con amistades y confianzas ya formadas. Al principio nos movíamos completamente independientes al resto, pero al final creo que hemos conseguido congeniar bastante bien con la mayoría de los compañeros. Principal muestra de ello, la salida de este miércoles en la que fuimos más de 60 personas las que nos reunimos para despedirnos y desearnos buenas vacaciones.

Eso será una de las cosas que recordaré del curso 2010/2011, pero realmente, cuando me pongo a pensar en todo lo que ha dado de sí este año lectivo, lo que se me vienen a la mente son flaxes, instantes, segundos que he compartido con muchos de vosotros:

Se me viene a la mente un banco frente a la torre Eiffel con Kike; una emisora de radio repleta de estudiantes; una conversación sobre música con Ezequiel en el río; un susto, un enorme miedo y un gran alivio, todo durante la misma mañana de fútbol; el descubrimiento de Rodri como persona y amigo; las mañanas montando vídeos en casa de Carlos; la ilusión compartida por muchos al pisar Anfield y Old Trafford; echar la cabeza en el hombro de Ana durante una clase muy aburrida; las aceitunas de Rodri; una pinta en el mítico “Cavern Club”; el rescate de una amiga en un ambiente hostil; la botella de fino de Gamero; una foto con Pablo y Kike frente al Arco del Triunfo; ratos de césped con Carlos, Cristina y Rodri; un cumpleaños rodeado de amigos; la lluvia al cruzar el puente; unas risas con Alberto Gámez y la silla de ruedas; la sonrisa de Ichi cada vez que nos vemos; una noche de aeropuerto; la cara de ilusión de Jerez al ver a sus ídolos mucho más cerca; la conversación con Paloma en la escalera; un patio de butacas repleto, y de nuevo Lugardo a mi lado; el completamente viernes; las rimas de Juanma; una conversación de esas que aclaran cosas y devuelven sonrisas con Tere o Espe; la hospitalidad de Anita; los martes de caipiriñas; las mañanas de fútbol con Macarro; la presencia de Marcos en el templo del Carnaval para disfrutar del más grande en febrero; los aplausos en clase; el humor sórdido de Manu, Horacio y Ezequiel; los paseos por Tomares para recoger a Carlos y a Rodri; la forma de ser igual y a la vez tan distinto a mí de Kike

Sé que podría seguir durante mucho más tiempo, pero creo que con esto muestro más que de sobra todo lo que he disfrutado junto a vosotros. Muchas gracias.
Un abrazo


"La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días."
Benjamin Franklin

8 de junio de 2011

El Fregonero S.A.

Queridos necios:
Hace varios meses, en la asignatura que nos imparte el “gran” Antonio Macarro, profesor y futbolista, se nos encargó la tarea de montar una campaña publicitaria ficticia sobre la marca deportiva Karhu.
Como casi siempre, Carlos, Rodri, Juanma y Lorena fueron mis acompañantes en la agencia publicitaria “El Fregonero S.A.” El nombre, por supuesto, en honor a El Fregonero. El año pasado fuimos “los Necios de la FCom”; no puedo exigir todo el protagonismo.

Desde la primera reunión, la idea del anuncio fue vislumbrándose, y al final, la creatividad de Carlos, varias horas de grabación y otras tantas de montaje dieron lugar al spot que podemos ver a continuación.

La presentación oficial ante el resto de compañeros fue la tarde del lunes pasado, 6 de junio. La vergüenza que pasé ante esos 100 espectadores fue increíble, pero el aplauso que recibimos al final del anuncio creo que compensó ese mal trago.

No hay mucho más que decir. Lo único, que por supuesto ninguno de los participantes en el anuncio somos actores, y que pedir permiso en el ayuntamiento para grabar en la piscina, perder horas de clase (y de sueño, algunos) para el montaje, comernos el tarro con los guiones y el slogan, y por supuesto la vergüenza durante el spot, mereció la pena.

Un abrazo








"Eres el siguiente
coge el relevo"

El Fregonero S.A.

25 de mayo de 2011

Recomendación 4: El Indomable Will Hunting

Queridos necios:

Me encontraba hace unos días curioseando videos en Youtube, cuando pulsé casualmente un enlace hacia una escena de una película de la cual no había oído hablar.

Nada más ver la secuencia, supe que era el tipo de película que me gusta. No era más que un diálogo entre los dos personajes centrales, pero fue suficiente para darme cuenta que necesitaba verla completa.

La escena que vi, era esta. Espero que os enganche igual que a mí, o que al menos, os resulte curiosa.



Como habéis podido comprobar, si finalmente decidís ver el largometraje, no os vais a encontrar con una película de acción, humor o terror. Lo que esta película os puede aportar, o al menos me ha aportado a mí, son muchas ideas.
Desde que comienza hasta que termina, te hace pensar. Eso es lo que me hizo decidir que tenía que ser recomendada aquí.

A priori, el comienzo puede resultar tan comercial y predecible como tantas otras películas, por el contrario, muestra en su desarrollo algunos elementos, como la marginalidad, los desengaños o el maltrato, que favorecen la profundidad y la elaboración de la propia obra.
De los protagonistas, decir que podemos ver a unos muy jóvenes, Matt Damon y Ben Affleck, y a Robbin Williams, que realiza un papel muy al estilo de El Club de los Poetas Muertos y por el que obtiene incluso un Oscar.
También, aclarar que me quedo más con momentos individuales que con el final propiamente dicho. Tiene escenas de gran emotividad, y a diferencia de lo que suelo hacer, hoy no acabo con una frase, lo voy a hacer con un pequeño diálogo que he rescatado de una de estas escenas.

- Quedé con una chica.
- ¿Y cómo te fue?
- Estuvo bien.
- ¿Volverás a verla?
- No lo sé. No la he llamado.
- Eres un aficionado.
- Sé lo que estoy haciendo.
- Sí…
- Sí. No se preocupe está controlado. Esa chica es bonita, lista divertida… Distinta de las otras que he conocido.
- Pues llámala, Romeo.
- ¿Para qué? ¿Para que me dé cuenta de que no es tan lista?, ¿de qué es tope aburrida? No sé, esa chica ahora es perfecta y no quiero estropearlo.
- Quizás lo que te preocupe es que tú dejes de ser perfecto. Te has montado una filosofía perfecta. De ese modo podrás pasar toda tu vida sin conocer a nadie de verdad…
Nosotros escogemos a quien dejamos entrar en nuestro mundo. No eres perfecto amigo, y voy a ahorrarte el suspense, la chica que conociste tampoco lo es. Lo único que importa es que seáis perfectos como pareja. Esa es la clave.

5 de mayo de 2011

Tarde de sofá, película y ventana entreabierta

Queridos necios:

Estaba leyendo el blog de un amigo, y como siempre, me ha hecho pensar.
Supongo que a muchos os ha pasado alguna vez. Cuando te encuentras atrapado bajo las palabras de alguien, en vez de querer seguir ojeando, te apetece escribir, soltar, liberar lo que piensas.

A mí, últimamente, me pasa muy a menudo, aunque generalmente, me cuesta ponerme a hacerlo, o cuando lo tengo hecho, se me hace difícil llegar a la opción de colgarlo aquí.

Hoy, sin embargo es diferente. Puede que por el hecho de que llevo más de un mes sin subir nada, puede que por el hecho de que, a fin de cuentas no es más que la opinión de alguien que pasa por esta vida como cualquiera de vosotros, y con más o menos verdad, cuenta lo que siente en cualquier momento de su existencia.

En este momento, me apetece hablar de ti, de mí, de las relaciones humanas, de los jóvenes, del futuro, del miedo. En definitiva, de todas esas cosas que pueden fluir por la mente de un joven estudiante de veinte años en una tarde melancólica de sofá, película y ventana entreabierta.

Muchas personas hablan de las amistades para toda la vida. A mí, personalmente a mí, me cuesta creer en eso. Las relaciones personales, ya sean de amistad o de amor, hay que cuidarlas, trabajarlas y valorarlas. Actualmente, nos excusamos en el típico tópico de - No lo veo, pero sé que está ahí - . Eso me parece algo completamente falso. Una persona con la que has tenido una relación plena de confianza y amistad puede guardar un recuerdo y un cariño especial hacia ti. Sin embargo, no puedes pretender que esa complicidad se mantenga siempre, si no eres capaz o no te apetece luchar por ella. Las personas cambian, igual que la sociedad en la que nos movemos, y no es difícil ver como aquel con el que compartiste tantas y tantas cosas, ha hecho su vida de una manera totalmente distinta a la tuya. En ese caso, ya no está ahí. Lo que debes rescatar, son los buenos momentos juntos y todos aquellos instantes en los que aportó a tu alma ese granito de felicidad que todos buscamos.
Ahora, debes luchar por tus nuevas amistades, y saber, que los protagonistas que te acompañan en esta historia de tu vida, cambian sólo cuando y porque tú quieres.

Esto, nos lleva al hecho de que la sociedad de hoy día, y especialmente los jóvenes, hemos asumido el papel de “Generación perdida”. Nos acomodamos a todo aquello que está al alcance de nuestra mano, y somos incapaces de mover un dedo, ya sea por el desencanto que podemos sentir hacia el mundo que nos rodea, ya sea por simple vagancia.
También, debo aclarar que no pienso que sea exclusivamente culpa de nosotros, jóvenes. No hay más que ver el futuro que se nos presenta con 20 ó 30, en el que, puedes llevarte años y años estudiando sobre algo que te apasiona, para finalmente acabar currando en algo que no te aporta nada, y que simplemente, “es lo que hay”. Es cierto que somos una generación acomodada a la vida familiar, que “disfruta” con evadirse un fin de semana empalmando noches con días, pero, ¿cómo quieres que me tome que tu padre hace veinte años con la mitad de estudios, a mi edad ya ganaba un sueldo suficiente como para mantener una familia?
Son circunstancias, pasadas y futuras. Todo evoluciona y cambia. Me parece bueno el hecho de que actualmente sea relativamente fácil acceder a estudios superiores, y que con ello se fomente y mejore la cultura de la sociedad en que vivimos. Sin embargo, no es posible negar el desencanto que sentimos tantos y tantos estudiantes y/o trabajadores.

Ante esto, ¿Qué nos queda? Está claro, nos queda luchar para que todo cambie. Pero, como yo también soy joven y formo parte de esa generación perdida, te digo:
“Siéntate conmigo y disfruta del sofá, la película y la ventana entreabierta.”


"Let everything flow"
Anónimo